Susana Pérez-Soler de Verificat: “La desinformación es un fenómeno con efectos perjudiciales para los sistemas democráticos”

28 enero, 2021
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La desinformación se ha redimensionado con la aparición de la COVID-19 y sigue siendo, a día de hoy, una de las amenazas más evidentes de nuestra sociedad. En este panorama, la labor de los profesionales del periodismo y de las plataformas de verificación (fact-checking) es más relevante que nunca.

Candela Ollé, directora del Máster universitario en Periodismo y Comunicación Digital: Datos y Nuevas Narrativas de la UOC, entrevista a Susana Pérez Soler y Lorenzo Marini, dos miembros de Verificat, una plataforma de fact-checking sin ánimo de lucro en Cataluña, que se dedica a verificar contenido y a la educación para el consumo crítico de la información.

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Susana Pérez Soler es periodista y doctora en Comunicación Digital por la Universitat Ramon Llull. Investiga la transformación del Periodismo en la era digital en la Facultat de Comunicació Blanquerna, donde es profesora de Periodismo digital y miembro del STREAM, grupo de investigación consolidado y reconocido por la Generalitat de Catalunya. Coordina la parte de formación y educación de Verificat. Colabora en revistas especializadas como Mèdia.Cat, La Revista de Blanquerna y Capçalera, revista del Col·legi de Periodistes. Analiza la actualidad desde el blog Tecnología Humana de La Vanguardia, donde escribe sobre el impacto de la tecnología en la sociedad, y he colaborado con La Mañana de TVE. Me formé en el diari El Punt y en la revista Nova Ciutat Vella. 

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Lorenzo Marini es fundador de Verificat, también fue fundador y director de la startup Precept/ YouCheck, con el objetivo de desarrollar tecnologías contra la desinformación. Ha trabajado durante 9 años en el departamento de comunicación del think-tank European Council on Foreign Relations. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Bolonia y tiene un Máster de Políticas y Comunicación en el University College of London y en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

¿Cómo nace Verificat?

Lorenzo (L): Verificat nace en 2019 de la mano de 6 personas, la mayoría periodistas, que detectamos la necesidad de un proyecto de fact-checking independiente en Cataluña. Escribimos una propuesta de proyecto piloto centrada en verificar las declaraciones de los candidatos a las elecciones municipales de Barcelona y el Open Society Foundations nos concedió una beca para llevarlo a término. Fundamos la asociación y nos pusimos manos a la obra, en pocas semanas teníamos la página web activa, la metodología elaborada y publicada, y empezamos a publicar las primeras verificaciones. 

¿Cómo crece?  

L: Verificat nace como un proyecto completamente horizontal, y las 6 personas que formamos parte del primer equipo, la mayoría de las cuales siguen asociadas de una forma u otra al proyecto, compaginábamos nuestro trabajos con el trabajo en Verificat. Las elecciones municipales primero, y los hechos que siguieron a la condena de los políticos independentistas fueron momentos en los que hubo que trabajar muy duramente, sobre todo las compañeras que se ocupaban directamente de hacer fact-checking a los candidatos. Después empezamos a trabajar con Planta Baixa de TV3, pero finalmente el proyecto entró en pausa a la espera de entender cómo hacerlo crecer. El fact-checking requiere mucho tiempo y dedicación, sobre todo si se hace siguiendo una metodología estricta como lo hacemos nosotros, y estaba claro que este modelo de trabajo voluntario no podía durar mucho tiempo ni crecer sin producirse cambios estructurales. 

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Para ello, obviamente, se necesitan recursos económicos, que es el gran problema del periodismo independiente y, por lo tanto, del fact-checking. Cuando OSF nos concedió otra beca, tuvimos que repensar nuestra organización y nuestras actividades. Alba Tobella y yo nos quedamos como codirectores y construimos un nuevo equipo que trabaja principalmente sobre dos líneas: la verificación política y de las redes, y la formación y educación de la ciudadanía, la parte que coordina Susana. Tenemos una misión, que es luchar contra la desinformación en Cataluña, pero también un objetivo interno, que es crear una organización estable que pueda sostenerse económicamente y producir un impacto duradero. Es un gran reto.  

¿Qué modelo empresarial tenéis?  

L: A día de hoy no vemos posible hacer nuestro trabajo sin depender parcialmente de subvenciones, sean de fundaciones como OSF o becas institucionales, pero estamos intentando diversificar nuestras fuentes de ingresos, a través de consultorías, colaboraciones y formaciones. 

La parte educativa, especialmente, tiene un buen mercado potencial, no solamente en las escuelas sino también en las administraciones, aunque obviamente estamos en medio de una crisis económica de grandes proporciones que complica las cosas a las escuelas, a las familias, a todos. Por eso, estamos cuidando relaciones con empresas e instituciones interesadas en financiar proyectos de investigación o de formación como servicio a los ciudadanos. Creemos que el sector privado tiene un papel a jugar, los departamentos de RSE de las empresas invierten en otras temáticas sociales de gran impacto, es hora que se invierta también en frenar la desinformación, que es uno de los grandes problemas sociales del presente y del futuro, algo que distorsiona los sistemas democráticos y tiene un impacto negativo sobre la salud de las personas y el progreso de la sociedad. 

¿Todos los medios de comunicación deberían tener un departamento de verificación?

S: Sí, de hecho, la verificación de la información es un trabajo intrínseco de los medios de comunicación. En líneas generales, muchos medios también siguen una metodología rigurosa antes de publicar cualquier noticia. Ahora bien, a raíz de la irrupción de Internet la información que circula en las redes sociales ha crecido de manera exponencial y los medios de comunicación no llegan a todo. Es aquí donde el papel de los verificadores resulta imprescindible para contextualizar información relevante en el entorno digital que a menudo los medios pasan por alto. De hecho, en periodos electorales, cuando la desinformación tiende a aumentar, la mayoría de medios constituye departamentos específicos de verificación. En el último ciclo electoral, tanto La Vanguardia como El País, por citar solo un par de ejemplos, anunciaron su puesta en marcha. En ámbito internacional, en 2017, año uno del mandato de Donald Trump, The New York Times lanzaba Fact-Checking, un espacio para escrutar la actividad política de EEUU. Su principal competidor, el Washington Post, cuenta también con un proyecto de verificación (Fact-Checker).

«La desinformación sobre salud corre como pólvora, en parte de forma organizada« Lorenzo Marini, co-director de Verificat.

¿Qué os diferencia o hace ser singulares si os comparamos con Newtral y Maldita, por citar dos ejemplos cercanos?

Susana (S): Los tres proyectos tienen como objetivo combatir la desinformación y lo hacen siguiendo una metodología rigurosa y con el aval de la International Fact Checking Network, una iniciativa liderada por el Poynter Institute para acreditar la calidad de estas plataformas. Respecto a las diferencias, en primer lugar, destacaría el ámbito territorial. Verificat es un proyecto centrado en Cataluña, lo que quiere decir que nuestro público objetivo es principalmente catalán y por eso nuestras verificaciones políticas cubren este ámbito, aunque la desinformación es un fenómeno global y a menudo desmentimos bulos originados en el resto del Estado o del mundo. Aún así, priorizamos lo próximo. Segundo, respecto a la lengua, publicamos tanto en catalán como en castellano, aunque el catalán es nuestro idioma operativo. Y finalmente, nos distingue el modelo empresarial. Newtral, la productora de Ana Pastor creada en 2018, está constituida como empresa. Además de verificar información, su modelo de negocio se basa también en la producción de programas de televisión y narrativas digitales y en la investigación de temas tecnológicos. Nuestro modelo es similar a Maldito Bulo, el verificador creado por los periodistas Clara Jiménez Cruz y Julio Montes, y constituido como fundación sin ánimo de lucro. Nosotros, además, hemos equiparado el área de la educación a la editorial mediante el fact-checking, otorgándole la misma importancia y recursos.    

¿Cuáles son los mejores perfiles para verificar información (periodistas, documentalistas, historiadores, etc.)?

S: En lugar de hablar de perfiles concretos, creo que es importante pensar qué competencias debe asumir un verificador para reconocer quién puede hacer el trabajo de manera eficiente. Primero, un verificador tiene que ser una persona capaz de analizar y contrastar grandes volúmenes de información que circulan a través de Internet y de las redes sociales. Segundo, tiene que ser también una persona rigurosa, analítica y que no se deje llevar por sus emociones ni ideología. De hecho, la IFCN requiere que los verificadores no muestren apoyo a ningún partido, político o candidato político, de manera que la transparencia y la precisión rigen siempre su trabajo. Tercero, tiene que ser una persona curiosa que siga de cerca la actualidad, tanto del ámbito político como de los temas candentes que se tratan en la esfera pública digital. 

¿Cómo os ha afectado la COVID-19?  

L: Siendo un proyecto tan nuevo, no podemos hacer una comparación tan directa con lo que había antes, pero hay dos efectos muy evidentes, en lo económico y en lo temático. En lo económico, nos hemos encontrado frente a muchas más dificultades de las que hubiéramos tenido de no haber pasado todo lo que está pasando, pero este es un problema global y en cierto sentido, nos ha motivado a ponernos las pilas y realmente pensar en cómo un proyecto de nuestro tipo puede sobrevivir a largo plazo. 

En lo temático, corregir desinformación sobre la Covid-19 es ahora gran parte de nuestro trabajo. La desinformación sobre salud corre como pólvora, en parte de forma organizada por grupos de negacionistas o que lucran con medicinas alternativas, por el otro por el simple hecho de que las personas vivimos hoy en un mundo de comunicación constante donde una información incorrecta, una falsa creencia o una mala interpretación de un dado pueden de repente viralizarse y saltar de móvil en móvil. 

«La desinformación se crea para generar enfado o indignación, así que en ese caso lo más importante es no compartir la información para evitar su viralización y después investigar un poco.« Susana Perez Soler, coordinadora de formación en Verificat.

¿Qué habéis aprendido y estáis aprendiendo de la desinformación y verificación desde Verificat?

S: La desinformación es un fenómeno que ha existido siempre, pero en el contexto actual tiene tres particularidades que la hacen altamente nociva:

  1. Tiene una capacidad de propagación ultrasónica a raíz de las redes sociales
  2. La manipulación de la información es hoy mucho más accesible gracias a las herramientas digitales a disposición de cualquier ciudadano
  3. La desinformación ocurre en una crisis de autoridad sin precedentes. 

chica que hace consultas en su ordenador

La sociedad no confía en los líderes de antaño: políticos, maestros, periodistas, documentalistas, bibliotecarios, etc. han perdido su credibilidad. La desinformación es un fenómeno con efectos perjudiciales para los sistemas democráticos que polariza las sociedades, como hemos visto en las recientes elecciones de los Estados Unidos o en los referéndums celebrados recientemente en el Reino Unido y en Cataluña, e incluso puede causar víctimas mortales, como ha ocurrido recientemente en el asalto al Capitolio o en India en 2018 por citar otro ejemplo reciente.

¿Qué recomendaciones o pautas darías a la ciudadanía? ¿Y a los comunicadores?

S: En primer lugar, cualquier información que genere una fuerte emoción debe hacernos sospechar. La desinformación se crea para generar enfado o indignación, así que en ese caso lo más importante es no compartir la información para evitar su viralización y después investigar un poco. 

Se puede empezar con una búsqueda en las plataformas de verificación para ver si ese mensaje ya ha sido contextualizado. Y si no se obtienen resultados, se puede consultar con estas plataformas para que indaguen en el asunto. También hay que sospechar y no difundir las capturas de pantalla, que son una gran fuente de desinformación. Si el mensaje contiene un enlace, hay que fijarse en la página web que lo publica (¿es una fuente fiable?), el autor que los firma (¿se trata de un experto en el tema?) y la fecha (¿la información está contextualizada?). También hay que detectar las fuentes de información citadas y evaluar su rigurosidad. 

Finalmente, en el caso de las imágenes y los vídeos se puede realizar una búsqueda inversa en Internet, que es útil para contextualizar la información. Pero lo más importante y el principal papel de la ciudadanía es no compartir la información si no ha sido verificada.

*Imagen de portada cedida por la plataforma Verificat.

Autor / Autora
Directora del Máster universitario en Periodismo y Comunicación Digital: datos y nuevas narrativas de la UOC.
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