Televisión y COVID-19: cómo informar y entretener

9 junio, 2020
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Carlota Corredera, Sandra Sabatés, Matías Prats Jr y Gorka Otxoa. Cuatro reconocidos profesionales de la información y el entretenimiento contaron cómo ha sido su experiencia de trabajar en televisión durante el confinamiento en un encuentro organizado por la profesora Ana Bernal-Triviño del Máster universitario de Periodismo y Comunicación Digital: Datos y Nuevas Narrativas de la UOC.

“La primera semana del estado de alarma, pensábamos que nos íbamos a ir todos a casa, que solo iban a seguir en televisión los de informativos y el resto de la programación iban a ser películas. Hasta que una directiva vino a vernos al plató, yo se lo comenté y ella me dijo: «¿tú sabes quienes son los últimos que se van en las guerras? Los médicos y los periodistas»”.

Nuevos formatos y nuevas rutinas

Esta anécdota, contada por Carlota Corredera, es la que quizá resuma mejor cómo se ha vivido la pandemia dentro de la televisión. O lo que es lo mismo: ese extraño fenómeno por el que Sálvame, famoso por sus polémicas, se convirtió en “un inesperado referente informativo”, según El País. O El Intermedio, programa de televisión que cada noche se emite en directo desde plató, pasó a hacerse desde las casas de sus presentadores. O las innovadoras ideas que se emplearon para mantener un informativo de deportes sin encuentros deportivos y para rodar una serie de ficción para televisión en pleno confinamiento y con solo un móvil para cada actor.

Corredera, directora y presentadora del programa de televisión Sálvame, participó en el encuentro ¿Cómo informar y entretener durante la COVID-19, donde la profesora Ana Bernal-Triviño se encargó de entrevistarla junto a los otros participantes: Sandra Sabatés, presentadora de El Intermedio; Gorka Otxoa, actor de la serie de televisión Diarios de la cuarentena; y Matías Prats Jr, presentador de Deportes de fin de semana de Telecinco. Los cinco reflexionaron sobre el papel que ha jugado la información durante el confinamiento y cómo adaptaron los formatos televisivos y las rutinas periodísticas.

Coherencia y trabajo frenético

“La primera semana fue frenética. No hubo emisión pero fue la que trabajamos más horas haciendo pruebas técnicas y del sistema que íbamos a utilizar”, recordó Sabatés. Desde El Intermedio tenían claro que querían continuar con el programa. El problema era cómo y optaron por seguir al pie de la letra el lema de ‘quédate en casa’. “Creímos que debíamos ser coherentes, y asumir esa responsabilidad social”, explicó la periodista Sandra Sabatés.

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El cambio en la forma de trabajar fue total, tanto a nivel técnico, ya que los presentadores tuvieron que ocuparse de instalar la cámara, la iluminación, el decorado, el maquillaje, etc. Como en los contenidos: “Cuando tienes un plató, cuentas con escenarios muy diferentes y eso te da una riqueza visual. Aquí el plano era siempre el mismo: un plano medio de una persona hablando. Así que decidimos hacer un programa mucho más coral. No podíamos estar todo el rato Wyoming y yo, o Wyoming y Dani Mateo. Había que cambiar todo el rato para que el programa fuera más atractivo. También desaparecieron los reportajes porque Andrea Ropero no podía salir y acortamos las entrevistas. El programa, además, era grabado, así que perdimos ese ir tan pegados a la actualidad que nos caracteriza”.

Imaginación en lugar de goles

“El 11 de marzo fue el último partido y se acabó el deporte. Se fueron cancelando las ligas, las copas, los Juegos Olímpicos… Nos quedamos desnudos y a mí me afectó especialmente porque yo me encargo del fin de semana que son goles, el partido de la jornada, las carreras… Hubo que darle una vuelta de tuerca y cedimos parte de nuestro tiempo a los informativos porque ellos lo necesitaban más que nosotros. Nos quedamos casi como un espacio residual para contar las dos o tres cosas importantes que había en cuanto a las decisiones que se iban tomando o la salud de nuestros deportistas”, comentó Prats sobre su experiencia.

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En un primer momento, recurrieron a las redes sociales para explicar el día a día de las grandes estrellas del deporte y lo que ellos mismos contaban sobre su confinamiento. Pero estos contenidos acabaron por agotarse y hubo que innovar otra vez: “Intentamos darle voz y visibilidad a deportes minoritarios, contar mediante videollamada la historia de gente que no es tan conocida. Buscábamos el aspecto emocional y estamos orgullos de que muchos deportistas se hayan dado a conocer y nos hayan contado su historia y sus dificultades”.

También detrás de las cámaras cambió todo y se filtró la inquietud que se vivía en las casas, según Prats: “No había nadie en el pasillo de Telecinco. Solo tristeza y soledad. Fue difícil acostumbrarse a esa imagen de un pasillo totalmente en silencio cuando normalmente hay carreras, gritos, abrazos y besos”.

Informar vs. entretener

“Ni los periodistas ni la sociedad estábamos preparados. Hubo un punto de improvisación muy fuerte. El lunes 9 de marzo hicimos un programa normal, con los contenidos habituales, y ese mismo día la Comunidad de Madrid decidió cerrar los colegios. El martes 10 ya teníamos una mesa de expertos a la que dedicamos un 70 o un 80% del contenido”, relató Corredera sobre el repentino cambio de Sálvame.carlota-corredera-informar-entretener-uoc

Mientras el entretenimiento perdió espacio, la información lo ganó las primeras semanas, hasta el punto de convertir Sálvame casi en un consultorio con médicos, psicólogos, etc: “No somos un programa informativo, pero nos adaptamos a las circunstancias y no perdimos de vista que nos ve mucha gente mayor. Había que informar y que realizar un servicio público porque la gente tenía muchas dudas. Todos los medios, no sólo Sálvame, hicimos una labor importantísima”.

Aunque tras esa primera etapa, el público les pidió que recuperaran su esencia: “Recuerdo un mensaje de Instagram que decía: «oye, por favor, dejad de informar sobre el covid y volved a pelearos entre vosotros porque la gente está saturada de tanta información y asustada». Querían desconectar y evadirse. La suerte es que teníamos un reality en marcha, Supervivientes. Nos fuimos nutriendo de él y abrimos pequeños espacios para respirar y que no fuera todo covid”.

Una sonrisa en tiempos de pandemia

Una experiencia diferente fue Diarios de la cuarentena, ya que se trataba de hacer una serie para televisión en la que se respetase el ‘quédate en casa’ y los actores no tuvieran contacto entre sí ni con el equipo técnico. Solo, en todo caso, sus parejas si vivían juntos, y también se dedicaban a la interpretación. Gorka Otxoa fue uno de los elegidos y lo explica así: “Queríamos trasladar el día a día del confinamiento desde el prisma del humor, pero con respeto. El objetivo era sacar una sonrisa. Nos mandaron a cada uno un móvil, un trípode y un micrófono. Ensayábamos con el director por videollamada. Había una mezcla de ficción con realidad, porque salían nuestras casas y nuestras vidas, lo mismo se colaba el hijo de uno en la grabación que los aplausos de los vecinos”.gorka-otxoa-informar-entretener-uoc

Los actores, además, compartieron mucho de sí mismos con los guionistas para que pudieran incorporarlo a las historias, desde la colección de muñecos de Carlos Areces a la afición a la Real Sociedad de Otxoa. La conclusión de éste último es clara: “Se ha demostrado que se puede hacer una serie con muchísima menos gente y desde casa. Obviamente sin la misma calidad. Los actores tenemos que volver a actuar e interactuar personalmente. Ahora se están cambiando los guiones para evitar el contacto. La ficción va a cambiar bastante y espero que no se note”.

Autor / Autora
Periodista y escritor.
Comentarios
Miquel13 junio, 2020 a las 8:05 am

¡Muy buena entrevista!

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