Del storytelling al storydoing: comunicación para pasar a la acción

28 julio, 2021
del-storytelling-al-storydoing-uoc Imagen de Social Cut (Unsplash)

Hubo un tiempo –y de eso no hace tanto- donde las marcas dedicaban parte de su estrategia de branding a contar cosas a su audiencia. Explicar historias al público es una técnica que siempre había funcionado; cuando la historia era buena, el relato era un éxito y los objetivos se cumplían. Pero todo cambia, y el storytelling parece que ha dejado de ser efectivo.

Nuestro día a día transcurre entre prisas y, lo que es peor, estamos constantemente bombardeados por infoxicación, palabra con la que se define el sobre exceso de información que genera en el receptor una especie de parálisis que hace imposible prestar atención al mensaje.

Las redes sociales han tenido una gran parte de culpa en esta pérdida de interés por las historias. Un buen ejemplo lo tenemos en Twitter, la red que se desarrolló en torno a mensajes cortos, pero que pese a su objetivo de brevedad genera un promedio de 456.000 tweets por minuto. ¿Cómo vamos a ser capaces de filtrar información a ese ritmo?

Precisamente por ese motivo lo efímero se ha puesto de moda y ya son muchas las redes sociales cuyo contenido más usado se basa en stories, pequeñas cápsulas de formato muy flexible que desaparecen a las 24 horas de su lanzamiento, aunque la fugacidad no es suficiente si no contamos la historia adecuada.

¿Qué es el storytelling?

Es importante tener en cuenta que el concepto storytelling nació hace relativamente poco, aunque se trata de una práctica que nos acompaña desde tiempos remotos ¿o a caso hay algo más antiguo (y humano) que contar historias?

Imagen de Miguel Á. Padriñán (Unsplash)

A las personas nos gusta escuchar, especialmente cuando lo que nos explican despierta nuestro interés y el relato contiene altos y bajos que nos obligan a mantener la atención para descubrir el final.

Los comunicadores, y sobre todo las marcas y los expertos en publicidad, aprendieron a aprovechar el potencial de explicar historias para conseguir sus objetivos y lo convirtieron en una estrategia fundamental para hacer branding y dar a conocer productos y servicios.

La técnica era un éxito. El storytelling no habla directamente de las ventajas del producto y conecta emocionalmente con la audiencia. No es lo mismo intentar vender café hablando de su “excelente sabor y aroma”, que explicar la historia de Marisa, esa chica que se levanta cada día a las 6 de la mañana (como tú y como yo) y que necesita ese café para poder llevar a cabo “todas las actividades de su día a día” (que te mantendrán atento a lo largo de la historia y te acabarán haciendo sentir identificado con ella, porque estáis igual de cansados).

Pero la audiencia ya se ha cansado de consumir simples historias. Es un hecho que puede deberse no solo a la infoxicación, sino a la falta de creatividad del contenido o, sin ir más lejos, a un cambio en la mentalidad del consumidor. Sea como fuere, lo que es indudable es que el público ha dejado claro que ya no quiere solo palabras: ahora quiere hechos, así que hay que pasar a la acción.

Storydoing, o el arte de hacer vivir la experiencia al consumidor

Como decíamos al inicio, las redes sociales han tenido un gran peso en la evolución del storytelling al storydoing. Los principales consumidores de estas plataformas –millenials y la llamada Generación Z-  han determinado con su forma de ser la evolución del marketing y la comunicación online.

Más allá de saber acerca de los valores de una marca, estos consumidores quieren ser en todo momento partícipes del futuro, y una estrategia de branding estándar no es suficiente para satisfacerles: quieren vivir la experiencia en primera persona, por eso nace el storydoing.

Más allá de contar algo y apelar a los sentimientos, el storydoing invita al consumidor a hacer una acción.

Se trata de una evolución en la manera de contar historias. No obstante, hay una notable diferencia entre storytelling y storydoing que hace a esta última mucho más valiosa: más allá de contar algo y apelar a los sentimientos, el storydoing invita al consumidor a hacer una acción.

Un buen ejemplo de storydoing lo encontramos en las veraniegas campañas de Estrella Damm, cuya historia hasta no hace mucho solo relataba la alegría de esta época del año a través de paisajes idílicos y de canciones que difícilmente podías dejar de cantar. Pero la marca cambió de estrategia –seguramente teniendo en cuenta la mentalidad de su joven público objetivo- y ahora ha convertido sus anuncios de verano en un grito a la salvación del planeta, una llamada de socorro a la que, sin lugar a dudas, pide al público que se una. Marca y consumidor trabajan juntos por una causa común que importa a ambos.

¡Estudia comunicación y aprende a contar historias!

Como hemos visto, contar historias no es nada nuevo pero la estrategia que hay que seguir para conseguir alcanzar el éxito va evolucionando cada día más, sobre todo por influencia de las redes sociales y el ritmo de consumo de contenido digital.

En ese contexto, es imprescindible estudiar comunicación para tener una formación que nos permita no solo saber contar historias y hacer al público partícipe de ellas, sino afrontar cualquier estrategia de marketing y comunicación digital que se nos plantee en un futuro profesional.

Imagen de Mentatdgt (Unsplash)

El Grado de Comunicación de la UOC es el camino académico perfecto para toda aquella persona que disfrute contando historias y quiera dedicar a ello su futuro. No se trata solo de persuadir, explicar lo que sucede en el mundo también es explicar una historia desde un punto de vista profesional.

El perfil del estudiante de comunicación es muy amplio, pero cualquier alumno comparte la pasión por contar historias. Las salidas profesionales que ofrece este título oficial son muy diversas, desde el periodismo o la comunicación corporativa, a la publicidad o el marketing, la comunicación audiovisual o las relaciones públicas.

Los estudios de grado en comunicación de la UOC aprovechan el carácter 100% online de nuestra universidad para formar a profesionales debidamente preparados en comunicación y medios digitales, lenguaje multimedia y redes sociales que sean capaces de construir historias adaptadas a cualquier tipo de público y formato.

Autor / Autora
Redactora de contenidos.
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