Bulos científicos: cómo se propagan las fake news en la ciencia

22 septiembre, 2020
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Si algo ha evidenciado la COVID-19 es que los bulos sobre la enfermedad se han propagado tanto o más rápido que la pandemia. Afortunadamente, hay quien arroja luz a este oscuro panorama informativo aportando análisis y datos rigurosos sobre la desinformación en la ciencia en forma de libro

Alexandre López-Borrull, profesor de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC, acaba de publicar el libro «Bulos científicos: de la tierra plana al coronavirus» en Oberon Libros.

Tras estudiar y escribir sobre revistas científicas y cómo se propagan las fake news, el profesor ha diseccionado toda una serie de bulos científicos (a cuál más conocido) en 15 capítulos. El autor va más allá de la COVID-19 y escribe sobre el terraplanismo, las vacunas, los transgénicos, el negacionismo del cambio climático, la gripe de 1918… Además, también aborda aspectos como el rol catalizador de las redes sociales en la difusión de estas notícias falsas.

El propio autor repasa el índice de su libro en este hilo:

¿Son los bulos científicos más peligrosos que otros bulos?

Las fake news no tienen fronteras en cuanto a ámbitos y sectores sobre los que desinformar. No obstante, nos preguntamos: ¿hay bulos más peligrosos que otros? ¿Qué consecuencias puede tener un bulo científico? Nos explica el profesor López-Borrull que, para empezar, debemos diferenciar los bulos relacionados con la salud y los que no: “El terraplanismo puede no conllevar ningún problema, pero la negación del SIDA o del propio COVID-19 sí que sin duda puede ser peligroso.”

Según él, seguramente el principal problema de la suma de bulos y el negacionismo científico en general sea la desconfianza que intenta crear en la sociedad en general: “Si la respuesta a la incertidumbre es la desconfianza generalizada en medidas, vacunas y la visión colectiva y no individualista de la general, sin duda nos costará mucho más salir de esta crisis y cualquiera otra relacionada con la salud pública.”

¿Qué aporta la ciencia a la crisis de la verdad?

Sin ánimo de caer de pleno en el pesimismo informativo y trasladando la reflexión a la rápida e incesante creación y difusión de bulos, cabe preguntarse: ¿asistimos a una crisis de la verdad? ¿Qué puede ofrecer la ciencia en ésta?

El profesor Alexandre López-Borrull tiene un diagnóstico: “Parece una paradoja, pero en la Sociedad de la información y el conocimiento hemos añadido a la infoxicación (demasiado información) que mucha de ella no sea cierta (infodemia).” 

Es decir, hemos pasado de una verdad objetiva y demostrable a una verdad subjetiva, en función de nuestros valores e ideología, como ocurre con el cambio climático o el creacionismo. Y apunta: “Sin duda, es un paso atrás porque la «verdad subjetiva» puede llegar apoyada por millones de usuarios, tweets y otros aspectos de las redes sociales que pueden dar plausibilidad a una mentira.”

Y es en este panorama en el que las redes sociales gozan de un poder de difusión indudable y de una legitimidad (falsa) para validar cuestiones subjetivas, donde la ciencia se impone como herramienta empírica: “No podemos hablar de una verdad política y otra científica, sino que la ciencia debe devolver respuestas a preguntas complejas. Las respuestas sencillas a preguntas complejas nos pueden llevar a totalitarismo y recetas fáciles para problemas que no lo son.”

Aquí podrás leer el primer capítulo del libro «Bulos científicos: de la tierra plana al coronavirus» de Alexandre López-Borrull, publicado por Oberon Libros.

Autor / Autora
Editora de contenidos de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación.
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